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Coronavirus: Infectólogos critican a todos

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Por Alfredo Zurita

La ausencia de la habitual reunión del grupo de infectólogos asesores con el presidente previo al a anuncio del pasado viernes coincide con un documento critico de los mismos hacia autoridades nacionales, provinciales y municipales por avalar el uso de tratamientos sin evidencia científica de eficacia.

Uno de los destinatarios de esta crítica podría ser el propio ministro nacional de salud, que publicita la próxima disponibilidad de suero equino, sobre el cual no existe aun ningún estudio de eficacia, así como funcionarios provinciales que siguen insistiendo en el uso de plasma de convaleciente, pese a que se ha demostrado su ineficacia, y encontrarse ellos mismos en conflicto de intereses.

Documentos anteriores de estos asesores solicitan a las autoridades mayor rigor en la aplicación de cuarentenas que reduzcan contagios, y creo todo esto deriva de que luego de pasada la pandemia se buscaran responsables políticos de las muertes, y los infectólogos no están dispuestos a ser el pato de la boda, del mismo modo que ningún medico dejara de tratar un paciente pensando que no es razonable hacerlo, por temor al eventual juicio posterior, pues luego de los aplausos vendrán las quejas, como dijeron muchos médicos en los inicios de la pandemia.

Claro es que las cuarentena son poco respetadas ya, y la misma OMS acaba de desaconsejar su uso prolongado por las consecuencias sociales y económicas, así que el gobernante poco puede hacer más allá de descargar responsabilidades en estratos inferiores del estado, y los demás poderes, y la rebeldía del gobierno de Mendoza a aplicar en su territorio el último decreto presidencial prolongando la cuarentena, coincide con la rebeldía del gobierno municipal de Madrid, avalado por la justicia, de aplicarla en esa ciudad, por lo que el gobierno español declara el estado de sitio y moviliza al ejército.

Confundiendo ciencia con estadísticas, sobre datos dudosos, cada uno tiene sus cifras y conclusiones, que avalan sus decisiones, y quizas por esta razón no hay funcionario o periodista que no se considere ya epidemiólogo experto, confundiendo términos y conceptos a diestra y siniestra.

El que el gobierno de Mendoza y el de Madrid sean opositores a los partidos que gobiernan sus países no es casual, pues lo mismo ocurre en Buenos Aires, ya que cada gobernante debe cuidar sus votos para la próxima elección, y nada puede supeditarse a ese objetivo fundamental, lo que indigna en todas partes a los medicos, que dicen debe anteponerse la salud a cualquier otra consideración, aunque ello depende en realidad de lo que se considere salud, tema en el cual cada persona tiene su propia concepción, lo que obliga a la medicina privada a negociar el tratamiento con el paciente, cosa que no ocurre en la medicina pública, salvo que el paciente sea el jefe del médico, como hemos visto ocurrió con el tratamiento del presidente Trump.

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