Salud |

Consultas médicas a 1.500 pesos

Un precio que es caro o barato, según el motivo de consulta.

Por Alfredo Zurita

Cualquiera que haya recurrido en los últimos años a un electricista, plomero, mecánico, técnico en informática, etcétera, y haya tenido que pagar solo 1.500 pesos no verá el pago como caro, sobre todo si era un buen profesional que resolvió el problema en vez de dejarlo igual o aún agravarlo, así que el precio planteado por el Círculo Médico de Resistencia de 1.500 pesos una consulta no me parece caro, si la consulta se hace como nos enseñaron en la carrera, es decir, un interrogatorio y examen clínico completo del paciente, antes de arriesgar diagnósticos posibles, lo cual lleva al menos una hora por ducho que uno sea, y sé que aún hay colegas que trabajan de esta manera, aunque cobrando bastante más que 1.500 pesos, y a los cuales se recurre cuando los más baratos no encuentran solución.

En el pasado, todos los médicos eran caros porque había pocos, y por esa razón en el pasado se recurría raramente a ellos, pero las obras sociales cambiaron el panorama, ante el avance de anarquismos y socialismos, y los gobiernos acordaron precios mayoristas con los colegios profesionales, que serían pagados por los mismos afiliados mediante descuentos de sus salarios, lo cual aunado a la aparición de tratamientos efectivos, por esa misma época, la penicilina el primero, comenzó a cambiar el panorama, y la gente se acostumbró a ir al médico ante problemas menores y las enfermedades que se podían tratar con antibióticos se redujeron mucho, dando mayor preeminencia a las enfermedades crónicas, que aumentaron su frecuencia al cambiar las formas de producción y las costumbres.

A diferencia de las enfermedades que se pueden tratar con antibióticos, las enfermedades crónicas no tienen por ahora un tratamiento curativo, sino solo paliativo, de por vida, que en algunos casos reduce las complicaciones o las retarda, y en las que una vez establecido el diagnóstico solo cabe hacer un seguimiento del mismo con eventual ajuste de las dosis, lo cual es mucho menos complicado que el examen clínico completo inicial, y se puede hacer en pocos minutos, incluso por un auxiliar.

Pero la forma de pago por consulta, sea larga o corta, compleja o simple, ha persistido por vis a tergo, y porque es la más satisfactoria para médicos y pacientes, pero progresivamente se ha hecho cada vez más costosa porque el examen clínico se reemplaza con pruebas diagnósticas costosas y la penicilina del pasado con medicamentos que pueden costar miles de veces más, lo que se ha solucionado bajando el precio mayorista que paga la obra social, y creando el plus como mecanismo compensatorio, ya naturalizado y ante el cual los intentos de eliminación se estrellan, pese a discursos más o menos altisonantes de funcionarios y prestadores.

Pagar 1.500 pesos la consulta con los niveles actuales de uso, y los costos de exámenes complementarios, tratamientos en hospitalización y medicamentos emergentes de la misma, llevarían el costo final promedio de cada consulta a unos 10 mil pesos, según cálculos efectuados hace 40 años por la Confederación Médica de la República Argentina, o probablemente más ahora, puesto que en esa época no existían tomógrafos computados ni medicamentos tan costosos, así que para pagar las 8 consultas anuales que utiliza en promedio el afiliado a obra social argentino debería aportar unos 240.000 pesos anuales, incluyendo a sus familiares directos, dos en promedio, es decir un aporte de 20 mil pesos mensuales, lo que cobran las prepagas, y que solo cubriría un gobernador, ministro, o cargo equivalente de los otros poderes.

Por esta razón muchos países han eliminado completa o parcialmente el pago por acto médico, y lo han reemplazado por otros mecanismos, incluyendo el asalaria miento que también tiene sus inconvenientes para pacientes y prestadores, por lo que hasta ahora en la mayor parte del país se parcha, en algunos casos el afiliado a obra social se puede ir a una prepaga llevando su aporte, y cubriendo de su bolsillo la diferencia, en otros las mismas obras sociales crean sus propios servicios, o se tolera el plus.

La pandemia ha hecho saltar los problemas de esta anarquía, y como vemos los médicos terapistas no tienen 6-7 pacientes a cargo, como sería razonable, pues según sus propias declaraciones tienen dos, tres o hasta cuatro veces más, tantos como trabajos tengan, para redondear ingresos, lo cual me explica por qué se declaran exhaustos y colapsados con inevitables consecuencias sobre la calidad de atención, y todo por 250 pesos la hora en el Perrando, cuando podrían ganar 6 veces más con consultas de una hora de duración.

En 1974 y 1984 se pretendió crear un plan nacional de salud, el SNIS, de breve aplicación y duración, y desde entonces no hubo más intentos, o meramente simbólicos, como el Plan Federal de Salud 2003-2007, o el más reciente plan CUS, al cual el Chaco adhirió apenas formulado, aunque nunca aplicado. Veremos si la pandemia da lugar a otro intento, o todo se reduce a críticas, retóricas y plus.

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