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Complicar lo simple

Por Mónica Persoglia

Las noticias rondan acerca de la inseguridad, y al ser algo tan cotidiano, lo que se tiene en la punta de la nariz no se ve ni se huele.

Uno de los factores que facilitan los robos, ataques, o demás es la falta de luz, la penumbra o la oscuridad en las veredas y calles.

Alumbrar no es poner una lámpara. Es probable, que en las planificaciones urbanas el alumbrado sea una especialidad aparte.

También es cierto que Resistencia con sus grandes arboledas facilitan la oscuridad, pero eso tiene solución técnica.

Hay zonas y paradas de colectivo absolutamente a oscuras.

Al viajero lo recibe una ciudad en penumbras con las sorpresas de un pavimento roto.

Quizás no sea cambiar, sino modificar. La noche le gana rápido a la ciudad, y los más osados tienen cancha libre.

Esto altera a la discapacidad impidiendo una marcha más segura e incapacita a los que no lo son mientras transita la ciudad.

Un perfume penetrante a cigarrillo, y otro rancio, susurros, risas escondidas, motos que pasan sin timidez, bicicletas que deambulaban. Era el paisaje de la plaza central sólo a las siete de la tarde. Aunque románticamente iluminado el antiguo espacio para las retretas.

La luz además de dar vida es seguridad.

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