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Científicos argentinos desarrollan una vacuna oral contra el coronavirus

El proyecto, que se encuentra en fase preclínica, es liderado por el investigador cordobés del Conicet Hugo Luján.

Mientras las farmacéuticas y laboratorios trabajan en la vacuna que le ponga fin a esta pandemia, científicos de la Argentina están desarrollando una fórmula oral de un posible antídoto para el coronavirus. A pesar de la facilidad con que se administran y se conservan, la lista de vacunas orales efectivas que existen es limitada: la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda este formato solo para la polio, las diarreas por rotavirus y el cólera.

El nuevo proyecto, que se encuentra en fase preclínica, está liderado por Hugo Luján, director del Centro de Investigación y Desarrollo en Inmunología y Enfermedades Infecciosas (CIDIE) de Córdoba. Junto a su equipo, trabajan con este tipo de vacunas desde hace más de 15 años y ahora buscan una que actúe contra el Covid-19.

La plataforma que utilizan para el desarrollo actual la probaron anteriormente con el virus de la gripe y tuvo una “excelente respuesta a nivel de anticuerpos y células del sistema inmune”, explica Luján a TN.com.

Hugo Luján y especialistas argentinos se unieron con Jorge Kalil, de la Universidad Federal de San Pablo y exdirector del Instituto Butantan, en San Pablo, y David Klatzmann, inmunólogo de la Universidad de la Sorbona, en París, junto a sus respectivos equipos.

“Venimos avanzando bien, con resultados interesantes hasta el momento, aunque no podemos garantizar que vaya a funcionar, como ninguna vacuna garantiza que sea efectiva”, señala Luján y resalta: “Lo bueno de la nuestra es que te genera inmunidad en las mucosas, que es por lo general por donde entran los virus a nuestro cuerpo”.

El investigador titular del Conicet y profesor de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) explica que el desarrollo se podría aplicar a través de una pastilla, gotas o una cápsula. Por lo tanto, no está definido.

Pero algo es seguro: no requeriría de jeringas ni agujas que luego tienen que ser “cuidadosamente descartadas e incineradas”. Otro punto que señala, y en relación a lo recién mencionado, es que todos estos formatos “tendrían mayor aceptación para la población y favorecerían su almacenamiento a temperatura ambiente”.

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