Política |

Carlos Alcides Thomas es Gustavo Olivello

Por Marcela Acuña

En virtud del juicio denominado por la verdad en el año 2002, se conocía la noticia del pedido de detención de policías involucrados en violaciones a los derechos humanos aquí en la provincia del Chaco. El juez federal que dispuso la medida fue el Dr. Carlos Skidelsky. La denuncia era puntualmente radicada por violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

Este personal policial tuvo participación directa entre los años 1974 y 1975, comprobable, considerando que las denuncias se fueron profundizando con el comienzo de la dictadura militar en el año 1976, fue importante esta imputación única en ese momento en nuestra patria, en materia de derechos humanos, desde el Poder Judicial.

Los procesados que tenían pedido de detención en ese momento eran nueve policías: Gabino Manader, Wenceslao Zeniquel (subjefe de la Policía del Chaco), Carlos Alcides Thomas (comisario y con funciones en la Brigada de Investigaciones), Lucio Caballero (comisario y segundo jefe de la Brigada de Investigaciones), Francisco Núñez (comisario Jefe de la Alcaidía local ,ya fallecido en ese entonces), y los ex policías Ramón Andrés Gandola, José Francisco Rodríguez Valiente, Gregorio Pérez, y José María Cardozo. Todos ellos, puestos a disposición del Tribunal Federal en carácter de “incomunicados”, donde se les tomaría declaración indagatoria por delitos de tormentos agravados.

El personal policial indagado en cuestión iba a ir al banquillo de los acusados, y si bien no era puntualmente por la Masacre de Margarita Belén que sucedió un 13 de diciembre del 1976, los delitos por los cuales se los imputaba eran con anterioridad (1974 – 1975), por lo cual no eran beneficiados con las leyes del perdón, obediencia debida y punto final, que fueron sancionadas en el gobierno radical de Raúl Alfonsín, donde se evitaba que los involucrados en delitos de lesa humanidad desde 1976 fueran juzgados y encarcelados. Se lograba que por delitos de años anteriores esta patota policial enquistada en la provincia, sea llevada al banquillo de los acusados, las leyes de impunidad de los radicales no los beneficiaba.

En el Chaco se vivía algo histórico por la lucha permanente de personas que jamás se dejaron vencer y siguieron denunciando las atrocidades cometidas por los que tenían el poder político y habían abusado del mismo, matando y persiguiendo a toda una generación en los años 70.

Previo a esto en los 90, muchas denuncias se habían hecho contra estos personajes que eran vistos como ciudadanos normales en la provincia del Chaco. Cabe recordar el caso de la aparición en una lista donde se elegían congresales del Partido Justicialista, donde aparece como candidato a la misma el mismo Carlos Alcides Thomas (alias Loro), cuya residencia la ejercía en la localidad de Barranqueras. Este hecho llegó a conocimiento del Movimiento Popular en Defensa de los Derechos Humanos, cuya presidencia la ejercía mi padre, el Dr. Saúl Andrés Acuña, quien inmediatamente por medio de carta a lectores en diferentes medios gráficos realizaron las denuncias públicas pertinentes.

Un torturador confeso, que había sido la mano ejecutora de violaciones y vejaciones a militantes revolucionarios, hoy ocupa un lugar en la lista de congresales del PJ. Se logró meter la memoria en un pueblo que no hacía mucho tiempo había pasado por la dictadura militar y seguimos sin una condena social a los responsables y cómplices de dicho genocidio. Asimismo, el tarro de pintura derramado sobre el genocida coronel Ruiz Palacios, cuando asumía como diputado en la provincia del Chaco ,por parte de compañeros de HIJOS (donde fui parte de ese hecho), también fue sembrando otra historia en la provincia, que se quería tapar y debía salir a la luz para no tener represores. Nazis en nuestra joven democracia. Faltó mucho tiempo más para que la sociedad vaya entiendo que los asesinos del pueblo estaban entre nosotros, algunos en cargos públicos, otros en el Poder Judicial, y muchos en las fuerzas policiales. El sector empresarial tampoco quedó fuera de responsabilidades, ya que aportaron económicamente a una dictadura que les aseguraría sus divisas a cambio de sangre del pueblo.

Los juicios por la verdad llegaron, muchos responsables materiales están detenidos en sus domicilios, otros en cárcel común, pero la matriz ideológica que los llevó a asesinar, perseguir y desaparecer personas, sigue sin ser cuestionada. El plan económico de Martinez de Hoz (ministro de economía de los dictadores del 76), sigue intacto, generando más pobres y un país cada vez más desbastado en pocas manos.

Se ha continuado con la desacreditación de los que luchan por un país justo y solidario, estigmatizando los métodos y a los dirigentes, antes los llamaban subversivos, ahora le dicen “piqueteros”, antes decían que colocaban “bombas” y hoy que hacen “cortes” y “no respetan a la comunidad”. Antes decían que secuestraban y mataban empresarios, ahora dicen que son “piqueteros millonarios”, “extorsionadores”. Antes era Carlos Alcides Thomas ,alias “Loro” el que con una patota allanaba domicilios, torturaba y perseguía haciendo causas a los militantes y familiares, hoy es el Sargento Gustavo Olivello, alias el “Loco”, el que es no solo nombrado para ir contra el método del corte de calles y rutas, sino también, que con medios de comunicación propios y otros puestos por el Gobierno desde su lugar, se dedica a estigmatizar a todos, generando infamias e injurias, pero no solo eso sino asustando a los que reclaman usando diferentes métodos de torturas.

Pasó mucho tiempo desde el 1970 a estos días, pero la batalla la siguen ganando los que son como Videla, Ruiz Palacios, Macri, Thomas, Olivello, no hay diferencia, ellos tienen claro quiénes somos sus enemigos. Nos ha costado sangre, sudor y lágrimas, recuperar la democracia, sus instituciones. Sin embargo, aquellas personas que tienen sus manos manchadas de sangre, hoy están dentro de las mismas instituciones que ellos mismos alteraron. Hoy ellos son jueces, fiscales, funcionarios, periodistas, tienen todo, pueden hacer todo, y nosotros no tenemos ni siquiera el derecho a réplica, porque la primera piedra siempre la tiran ellos, pegando si hay que pegar al que reclama, mandando la policía a que reprima a los que se manifiestan o injuriando desde algún lugar.

Es fácil, porque hay un gobierno que a pesar de autodefinirse como popular, no defiende al pueblo, y permite que los poderosos de siempre y su cómplices desde las fuerzas de seguridad, sigan pisoteando los derechos de los trabajadores/as, ocupados y desocupados, porque señores, somos la misma cosa, la diferencia, la siguen haciendo ellos, los que dividen al pueblo para seguir manejando a una sociedad que sigue sin ver a sus verdaderos enemigos, y cuestiona no a la pobreza sino al pobre y sobre todo al que reclama.

No faltará mucho, el tiempo y la lucha en algún momento nos permitirá que los ejecutores de una plan maquiavélico como el de Martinez de Hoz, también sean cuestionados, y que aquellos que hoy persiguen a las organizaciones sociales sean juzgados ¿Será la justicia de los hombres? ¿O será la justicia divina? Pero vendrá el tiempo no muy lejano, que se hará justicia y los Carlos Alcides Thomas y Gustavo Olivellos, tendrán su lugar en la historia por los delitos de lesa humanidad que cometieron.

Será justicia.

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