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Auxiliares Médicos pasan a Primera División

El feminismo tiene también su expresión en la atención de salud.

Por Alfredo Zurita

Alarma a la Confederación Médica de la República Argentina, COMRA, una ley en tratamiento en el parlamento nacional que otorgaría status profesional autónomo a las obstétricas (parteras), sacándolas de su rol clásico y legal de “auxiliares de la medicina”.

Siguen de esta manera el ejemplo de los psicólogos, que durante la democracia, consiguieron salir de su status de auxiliares de la medicina, para poder ejercer como profesionales independientes, y van más allá aún porque los psicólogos no pueden recetar medicamentos, en tanto que esta ley lo permitiría a las obstétricas.

También los médicos españoles rechazan que se otorgue a las enfermeras la capacidad de medicar, ya concretada en varias partes del país, y habiendo perdido la batalla de la obstetricia porque allá los partos son en 90 % asunto de obstétricas, y solo del médico en caso de cesárea.

En el caso argentino siendo la cesárea mucho más utilizada que en Europa y Estados Unidos, por el momento lo de obstétricas no parece que nos quitará mercado, pero las cosas están cambiando en las capas sociales altas, la vía por la cual se introducen generalmente los cambios sociales.

De este modo, la lactancia materna, que la industria había conseguido casi eliminar por completo hace 50 años, está volviendo de la mano de actrices que lo hacen, y reivindicaciones feministas del derecho a lactar en público.

Parece muy evidente que estos cambios van asociados al movimiento feminista, porque en la división del trabajo en el campo de la salud los varones hegemonizaron la profesión médica, que tenía el 100 % de la autoridad, y el 90 % de las ganancias, y resto del personal era femenino y quedo incluido en la ley como “auxiliares de la medicina” sin derecho a voto ni participación en las ganancias. Una faceta más del patriarcado.

Es cierto que la profesión médica se feminiza rápidamente, y ahora la mayoría de los médicos que egresan de las carreras de medicina son mujeres, pero aún las posiciones de poder son mayoritariamente de hombres, y en los países donde la medicina se ha socializado, las cosas han ido más rápido aun, porque los hombres desertan de una profesión que ya no rinde como antes, y por el contrario, en países donde la medicina aún es muy liberal, caso Estados Unidos, la profesión continúa en manos de hombres.

Algo similar ocurrió con la docencia, profesión de hombres en el siglo 19, que se feminizó en el 20 al compás de los bajos salarios.

Desde tiempos remotos la mujer cultivó y el hombre cazó, y luego crió animales, y esto sigue aún vigente en la medicina, pues la mujer aseguraba que siempre hubiera maíz u otros vegetales para comer, en tanto lo del hombre era más azaroso, pero más rendidor si había suerte, y veo esto en muchos matrimonios de colegas. Ella es empleada pública, con horarios, asegurando subsistencia mínima, cría de los hijos, y obra social, y el sale a la medicina privada, donde el ingreso puede ser mayor, pero también el riesgo y los horarios de trabajo más exigentes.

Queda por fin el tema de la maternidad, problema grave en países con gran igualdad de la mujer, y acceso fácil a anticoncepción, y que explica la progresiva reducción de la población en Cuba y muchos países europeos, pero también en Buenos Aires, donde el asunto se compensa con inmigración desde el interior del país, y países limítrofes, pero no en Cuba, donde por el contrario se agrava por la emigración de los jóvenes. Esperemos que no pidan que los hombres nos hagamos cargo también de producir niños, exijan pago por hacerlos, o nos releguen a “auxiliares de las mujeres”, como ocurre entre las hormigas y las abejas, que solo producen y usan machos con fines reproductivos por breves periodos.

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