Además, Raúl Zylberzstein destacó que durante el primer cuatrimestre, las ventas se precipitaron cerca de un 30 % y que el empleo “por goteo” en las pequeñas y medianas empresas cayó más del 8 %, en relación al mismo período del año anterior.
Si bien consideró un “importante avance” el paquete de medidas de incentivo anunciado por el Ejecutivo Nacional, también reconoció que “con eso solo no alcanza”.
Los datos surgen de un relevamiento interno llevado a cabo por FECIBA y sus cámaras asociadas, desde el 1 de enero hasta el 10 de mayo pasado. Los resultados son reveladores en el marco del debate del proyecto de la Ley de Emergencia Ocupacional y otras iniciativas anexas que se tratarán mañana miércoles en el recinto de diputados.
El informe detalló que “la inflación de productos y materias primas, la indexación de facturas por parte de las empresas concentradas, las subas desmedidas en las tarifas de los servicios públicos y los combustibles, la altísima presión tributaria y una sustancial baja en las ventas, ocupan los primeros puestos entre las causas que están desmoronando el capital de las pequeñas industrias, habiendo repercutido entre un 77 y un 93 % en la debacle”.
En tanto, señaló que “la apertura indiscriminada de la importación, la inseguridad jurídica desencadenada por las deficientes leyes laborales que enriquecen a abogados y peritos, la competencia desleal y los problemas de financiamiento devenidos de las altísimas tasas de interés, se ubican en el segundo lugar, con una incidencia negativa de entre el 48 y el 73 % en la caída de las empresas que ya cerraron sus puertas o están a punto de hacerlo”.
De cara al futuro, la variable de proyección también anticipa que a todo lo anterior “se suma la incertidumbre por las próximas subas salariales que las empresas tendrán que afrontar y el pago del medio aguinaldo que deberá concretarse en junio”.
El sondeo aclara que “fundidas” no significa “cerradas”, porque si bien hay muchísimas que suspendieron las actividades (alrededor de un 4,4 % del total), el restante 5,6 % “mantiene una producción mínima con un reducido plantel de trabajadores, en el caso de las industriales, y bajó la calidad y la cantidad de sus prestaciones, en aquellas que se dedican a brindar servicios”.
Ante este escenario, Zylberzstein reiteró que “ninguno de los proyectos opositores de emergencia ocupacional contemplan esas problemáticas”, y agregó que “los empresarios chicos ven caer sus ventas y, en consecuencia, no tienen más remedio que bajar la producción a ese nivel o, en los peores casos, cerrar sus puertas rápidamente, intentando salvar algo de su capital”.











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