Salud |

Aborto, mucho ruido y pocas nueces

Un tema con una grieta muy profunda.

Por Alfredo Zurita

Como lo destacó el miércoles el ministro nacional al informar que el nuevo protocolo de aborto seria publicado al día siguiente en el Boletín Oficial, todo depende de la voluntad de las provincias, que quieran adherir o no, y si lo hacen, de buena o mala fe, así como de los médicos que se declaren o no objetores de conciencia, cosa que hasta el presente hace casi el 100 %, pues ser “abortero”, es uno de los peores calificativos dentro de la profesión, además de los eventuales problemas legales con jueces que aún interpretan en forma restrictiva la legislación.

Pero ¿Qué cambia en concreto? Como lo señala la nueva ministra provincial de salud, en Chaco desde 2102 nunca se dejaron de hacer abortos en caso de violación en los establecimientos públicos, aplicando el protocolo anterior, del cual el actual es solo una actualización, y seguramente se siguieron haciendo en forma privada, pues teniendo recursos me parece medio difícil que los padres expongan a su hija a que el asunto sea conocido. Hay sí una actualización en drogas, pero no substanciales, aunque si hay una modificación importante, el nuevo protocolo señala que más que un derecho de la mujer, es un asunto de salud pública, y que a efectos de interpretar el código penal, no solo tiene derecho al aborto la mujer violada, sino también la que tenga en riesgo su salud por causa del embarazo, y esto incluye la salud psicológica, y no solo física.

En España, país que ya tiene muchos años de experiencia en aborto legal, el 99 % de los abortos se realizan alegando riesgo para la salud psicológica, y es esto seguramente es lo que ha enojado a las Iglesias, empezando por la católica del nuevo protocolo, pero la experiencia de España arroja otra enseñanza. El sistema de salud español es mayoritariamente estatal, y las mujeres pueden pedirlo allí, o en una clínica privada, que recibirá del estado el mismo pago que se hará al hospital público. Pues bien, el 99 % de los abortos en España se realizan en clínicas privadas, lo cual muestra que se prefiere aquella institución donde intervienen menos personas en el proceso, y por tanto los riesgos de filtración son menores.

Recordemos que la cirugía de cráneo que se realizó a la ex presidente en 2014 se realizó no en la institución más especializada en el tema, sino en la que ofrecía más confidencialidad, y es muy sabido que los programas de chimentos del jet set sobre embarazos se alimentan de empleados de los laboratorios que realizan dichas pruebas. Del mismo modo los pacientes de SIDA prefieren atenderse en ciudades alejadas de aquella donde residen.

Los riesgos de la historia clínica electrónica, almacenadas en computadoras que pueden ser hacheadas desde el exterior es otro problema de confidencialidad adicional.

Tres provincias se han declarado pro-vida, y objetan los abortos, siendo el caso más conocido el de Tucumán, donde el gobierno forzó el parto de una niña que había solicitado aborto por violación, y al ser interrogado sobre este caso particular durante la conferencia de prensa, el ministro dijo que tratará de convencer y persuadir, pues como es sabido el ministerio nacional carece de autoridad legal sobre la salud de las provincias, al ser facultad privativa de ellas. Asimismo recordó que durante su anterior gestión no le quedó más remedio que trasladar niñas a otra provincia, para que el aborto pudiera efectivizarse.

Tema muy polémico, el declarar públicamente que estaba a favor de legalizar el aborto casi le cuesta el cargo al actual ministro en la anterior gestión, y se lo costó en 2016 a la ministra de la provincia de Buenos Aires, que puso en vigencia el protocolo nacional. Asimismo el nuevo ministro de esa provincia, y ex ministro nacional durante 2015 dijo al asumir entonces, que era favorable a despenalizar, posición de la que tuvo que retroceder rápidamente, y causó la renuncia anticipada, hace menos de un mes del ministro nacional que publicó este mismo protocolo en el Boletín Oficial, provocando el disgusto del presidente, que lo desautorizó

En fin, es una guerra con muchas batallas, y aun quedarán muchas, pero parece inevitable que a la larga el aborto se legalizará, salvo que el país necesite soldados, razón por la cual el emperador Constantino lo declaró ilegal y pecaminoso, pues las damas romanas lo usaban en demasía y Roma debía recurrir a tropas mercenarias para defender su imperio.

El mismo problema tiene Cuba, el país con más baja natalidad en el mundo, y que se transforma por tanto en un país de viejos, donde el aborto es libre desde el inicio del castrismo, al extremo que pocas mujeres usan anticonceptivos, y recurren al aborto en caso de embarazo no deseado.

Hasta que podamos criar seres humanos en forma artificial las mujeres deberán proveer a la sociedad en promedio de dos hijos para mantener la población, y como algunas no quieren ninguno, otras deberán tener tres o cuatro para compensar. En general son las más pobres las que equilibran la ecuación.

Hace muchos años hice una misión de cooperación en África, en un país donde cada mujer, en promedio tenía 8 hijos vivos, y el país no podía sostener tantos habitantes, lo cual contribuyó a desatar una guerra civil con millones de muertos. Ahora, después de la guerra, 30 años después, los métodos anticonceptivos son mejor aceptados, y el promedio de hijos por mujer ha bajado a cuatro.

El Papa Francisco, considerado progresista, y por ello muy combatido dentro de su misma iglesia, es sin embargo irreducible en el tema aborto, un dogma de su religión puesto en vigencia por el emperador Constantino. El catolicismo también combatió con dureza los anticonceptivos, pero a la larga debió aflojar, pues los mismos curas y monjas en terreno los repartían. Como me dijo una hermana que lo hacía en un centro de salud de Resistencia, “El Papa está muy lejos de los problemas, yo, o les doy los anticonceptivos, o las veo morir por aborto”.

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