A dos voces: esperando suerte o una bendición

Por Mónica Persoglia

Al transitar el país un momento difícil, las conductas se manifiestan de diferentes maneras: se quisiera un golpe de suerte o se pide una bendición.

La suerte, sería algo así como la respuesta con asombro a un intento una medida, un “a ver cómo sale”, “a ver si resulta”, apoyándose en una intención y la lógica que usa al momento de resolver el problema. Puede probar una dos o tres, o más, pueden acertar o no. Puede estar correcto o equivocarse, pero se ocupa. Hay cansancio o estres.

La bendición, es una actitud diferente, quizás utilice las mismas medidas, pero, pida la fuerza, el poder, la sabiduría de Dios, para equivocarse menos y estar más cerca de la respuesta correcta.

La bendición se hará manifiesta cuando no haya egoísmos ni malas ambiciones. Se producirá cuando se está pensada con justicia y no para uno sólo.

Dios tiene el poder de dar más fuerza lo que hace el hombre para bien. Y da el descanso por la tarea hecha.

Si Dios da de comer a las aves, y nosotros somos mucho más que los pájaros. Él quiere bendecir lo que hacemos, tratando de resolver problemas para vivir mejor.

Busca primero el Reino de Dios y su justicia, y añadirá todo lo necesario.

¿Por qué no hacerlo, en vez de esperar un golpe de suerte?

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