Resistencia Chaco
LUNES 17 DE JULIO DE 2017
Las niñas madres del NEA
Reflexion [17/07/17]
Alfredo Zurita
Junto con el suicidio, otro problema de la adolescencia.
Actualidad

El informe de UNICEF sobre maternidad precoz en menores de 15 años, que afecta con mayor intensidad a las cuatro provincias del NEA está siendo abundantemente comentado, proponiendo explicaciones y soluciones, aunque no se trata de algo nuevo, ya que según el informe se trata de un problema con tendencia estable desde muchos años atrás, siendo los responsables habituales del embarazo familiares cercanos, lo que contribuye a su ocultamiento, y dificulta su control mediante educación, la solución más sugerida, una especie de arreglalotodo a la que nadie se opone, aunque su eficacia diste de estar comprobada, y es contraproducente en algunos casos de educación sexual, al apresurar el inicio.

Estos embarazos se dan habitualmente por violación, en el contexto de violencia familiar, un problema mucho más común que los contados casos que salen a conocimiento público, y que afecta a todos los grupos sociales.

Aunque las cifras muestran una alta asociación con pobreza, cabe preguntarse hasta qué punto el recurso más fácil al aborto para las adolescentes de familias más acomodadas no sesga el dato, al menos en parte. De todos modos hay factores culturales y recordemos que la esposa del Gral. San Martin solo tenía 14 años al momento de contraer matrimonio, siendo la fiesta de 15 en esas épocas una forma de introducir a las adolescentes al mercado matrimonial, pues ya habían menstruado, y estaban en condiciones de procrear, siendo hacerlo fuera del matrimonio en las clases sociales acomodadas muy repudiado.

Hace 12 años se inició el programa Médicos Comunitarios, al que se incorporaron mayoritariamente jóvenes médicas, solteras, y convencidas de los inconvenientes del embarazo adolescente, tal como se les había enseñado en la carrera, por los riesgos médicos para madre y niño, aunque ellas mismas, con actividad sexual obvia, controlaban la posibilidad de embarazo, conscientes de los riesgos que representaría para su carrera profesional, razón por la cual el embarazo en los grupos sociales más acomodados se retarda cada vez más, creando otros riesgos médicos.

Una de las primeras actividades previstas en el proceso de capacitación del programa incluía visitar los barrios pobres, y hablar con la gente sobre sus problemas de salud y soluciones posibles, en sus propias casas, lo que produjo un rápido cambio de actitud de estas profesionales frente al embarazo adolescente, ya que tuvieron la oportunidad de hablar en sus casas, con jovencitas sin ningún porvenir posible, salvo ser madres, lo que les daría una legitimidad social imposible de alcanzar de otro modo.

Este cambio de actitud se diluyó rápidamente ya que no fue profundizado, y quizás también por comprender los riesgos de involucrarse con los problemas de la gente, más allá de lo estrictamente técnico, tal como lo he visto en muchos médicos residentes a los que se hace rotar por centros de salud en villas, donde tropiezan con el problema de la violencia familiar por los relatos de las mujeres que consultan, y del cual estaban protegidos durante sus prácticas hospitalarias, ya que los pacientes que ven están aislados de su contexto.

¿Deben comunicar a las autoridades competentes, tal como dice la ley, o hacerse los distraídos, tal como también hacen habitualmente los docentes? Solo el 2 % de los casos de violencia familiar llegan a conocimiento de la justicia por estas vías.

Algunos que se comprometen me han relatado los múltiples problemas derivados de hacerlo, incluyendo reiteradas citaciones de la justicia, que les crean problemas laborales, y venganzas de familiares, y por otra parte la magnitud del problema es tal, que de aplicarse la ley en forma estricta se crearían múltiples problemas adicionales. ¿Coómo podría dictarse ordenes de apartamiento para padres que violan a sus hijas, cuando su aporte económico es vital para su sustento, y no son casos aislados, sino habituales?

El informe de UNICEF reclama la aplicación efectiva de varias leyes relacionadas con el problema de la maternidad adolescente, todas ellas por ahora ligadas al financiamiento nacional como programas, aunque en cifras simbólicas, y que a la larga traerán los problemas que vemos en el programa materno infantil nacional, cuyo personal precarizado manifestó ayer en el Obelisco en Buenos Aires.

En cualquier situación de salud siempre los problemas superarán los recursos, y multiplicar leyes sin considerar financiamiento implica dispersar los escasos recursos al punto de hacerlos ineficaces, y la multiplicación continua de miniprogramas ha sido reiteradamente señalada como una causal de ineficiencia en la inversión nacional de salud. Si todo es prioritario, finalmente nada es prioridad.

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