Resistencia Chaco
JUEVES 04 DE MAYO DE 2017
Homenaje a héroes de Malvinas
[04/05/17]
Será este viernes, a las 19.30, en el Recinto del Concejo Municipal.

La concejal de Resistencia por Convergencia Social UCR María Teresa Celada, invita a todos los vecinos de la ciudad al acto homenaje a héroes de Malvinas, este viernes 5 de mayo, a las 19.30, en el Recinto del Concejo Municipal (Brown 520).

Uno de los presentes, será el héroe de Malvinas Roberto Baruzzo.

QUIÉN ES ROBERTO BARUZZO

El Cabo Roberto Baruzzo es oriundo de Riachuelo, provincia de Corrientes. Miembro del Regimiento de Infantería Nº 12 de Mercedes. Estuvo presente en los combates de Monte Kent y Monte Harrier, en la Guerra de Malvinas.

Sólo dos suboficiales del Ejército Argentino recibieron la máxima distinción a que puede aspirar un hombre de armas: la Cruz al Heroico Valor en Combate. Baruzzo fue uno de ellos.

En la noche del 10 y 11 de junio, Puerto Argentino presentaba un espectáculo escalofriante y horrendo. Los montes aledaños eran iluminados por bengalas y un sin fin de municiones trazantes.
La sección de Baruzzo se había replegado hacia el Monte Harriet, sobre el cual los ingleses estaban realizando una acción envolvente. Varios grupos de soldado del 12 y el 4 quedaron aislados.

El Teniente Primero Jorge Echeverría, un oficial de Inteligencia de esta última unidad, los agrupa y encabeza la resistencia, Baruzzo se suma a ellos y ve al oficial parapetado detrás de una roca, disparando su FAL. Incursionando en la zona de combate, Baruzzo logra arrebatar el visor nocturno y allí, cambian la puntería del cabo y su jefe se afinan y los ingleses sienten esta diferencia.

Por su parte el enemigo no deja de disparar sus fusiles y de a poco la roca que cubre al Teniente Primero Echeverría es moldeada hasta que éste es herido en una pierna y cae fuera de la protección de la roca. Baruzzo quiere acercarse a ayudar, pero de la oscuridad de la noche surge un inglés, que lo tira al piso. Malogra el primer disparo, pero antes de poder realizar el segundo el forcejeo termina, y Echeverría recibe tres impactos de bala, y permanece en el suelo afectados por las heridas.

Los enemigos no están a más de unos 5 metros, pero la cerrada noche solo permite ver siluetas, ayudada por las tenues bengalas. La sangre de Echeverria corre vehemente y penetra en el suelo malvinense. Baruzzo, de solo 22 años, saca el cordón de la chaquetilla del oficial y hace un torniquete en el muslo herido, para evitar el sangrado. Se levanta y empieza a caminar por un desfiladero, mientras a su alrededor llueven municiones trazantes.

Como un fantasma, surge un inglés detrás de un peñasco, quien le da un certero disparo en el cuello a Echeverria. Baruzzo desquitándose, contesta el fuego y este cae sin vida. Esta vez fue herido en el hombro y el brazo. Echeverrria cae boca abajo, Baruzzo ve que le brota sangre del cuello. Allí tirado con cinco impactos, Echeverria ordena al cabo que lo deje morir ahí, que él se salve, pero Baruzzo no acepta. Llevaba la petaquita de whisky, y un cigarrillo. Le dio de beber al oficial. Echeverria pierde el conocimiento. Baruzzo lo cubre y lo arrastra estirándolo de la chaquetilla.

Súbitamente se ven rodeado de enemigos, de la sección de Royal Marines del Batallón 42. Sin temor alguno desenvaina su cuchillo de combate, pero uno de los ingleses lo golpea en la mano con su fusil, como diciéndole que todo ya había terminado. Baruzzo cubierto de pies a cabeza con la sangre de su jefe y camarada, deja caer el arma, y es llevado por los ingleses.

Al amanecer, al ver que no tenía heridas graves, sus captores le ordenaron que, con otros argentinos, se dedicara a recoger heridos y muertos.

Echeverría fue helitransportado por los británicos al buque hospital “Uganda”, sobrevivió, recibió del Ejército Argentino la medalla al Valor en Combate.

Baruzzo, por su parte, cuenta con reconocimientos en su Corrientes natal: una calle con su nombre, y un busto en vida.

Poco después de la guerra, el 15 de noviembre del 1982, Baruzzo recibió una carta de Echeverría, donde éste le agradece su “resolución generosa y desinteresada, su sentido del deber hasta el final, cuando otros pensaron en su seguridad personal.

24 años después de ese hecho, Echeverría y Baruzzo se reencuentran. Echeverría le mostró sus heridas y le regaló una plaqueta a Baruzzo con la inscripción: “Estos últimos 24 años de mi vida testimonian tu valentía”.

Como ultima anécdota, a Echeverría, los ingleses, en el buque hospital, le dijeron: “You have very good soldiers” (“Usted tiene muy buenos soldados”).

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