Resistencia Chaco
MIERCOLES 11 DE ENERO DE 2017
El Presupuesto 2017, marcado por la carrera electoral
Reflexion [11/01/17]
Por Roberto Espinoza.
Política

El Presupuesto 2017 del Chaco marcado por la carrera electoral y el regalo de Reyes que recibió la gobernadora de Buenos Aires

La no inclusión de la autorización para la toma de un crédito por $ 3.000 millones para paliar el déficit provincial fue el desencadenante para la no aprobación de la Ley de Presupuesto para el año 2017 en Chaco. Jorge Capitanich apuntó que ése déficit se debe a la “mala praxis” de la economía macrista. A su vez, desde la UCR chaqueña desafiaron al oficialismo a una sesión extraordinaria para debatir ahora los motivos de tal déficit.


Paradójicamente alguien del seno del radicalismo como Sergio Casalboni fue el que sembró sospechas sobre el accionar de la dirigencia de ese partido al manifestar que buscaron “menguarle” poder. Mientras tanto, el gobierno de Mauricio Macri se hizo cargo del déficit de 15 mil millones de pesos que tuvo en el 2016 la provincia de Buenos Aires, y le condonó una deuda de otros 10 mil millones de pesos. La carrera electoral está en marcha.

El intendente de Resistencia Jorge Capitanich en declaraciones por Radio Provincia, apoyó la posición del ejecutivo que encabeza Domingo Peppo, al sostener que el déficit provincial de 3 mil millones de pesos “se debe a la mala praxis económica del gobierno nacional”. También en la misma senda argumental del gobierno provincial, Capitanich hizo hincapié en el doble discurso de la oposición, porque en el ámbito nacional apoyan sin chistar la política de endeudamiento que lleva adelante el Presidente Mauricio Macri, que en tan solo un año, alcanzó la friolera suma de 50 mil millones de dólares en toma de créditos, “mientras que en la provincia rechazan lo que su sector hace en la Nación”.

UN REGALO DE REYES QUE NO CAYÓ BIEN EN LAS PROVINCIAS

Durante la semana de Reyes que pasó, un regalo puso los pelos de punta a varios gobernadores. El Mago Mauricio giró 25 mil millones a la provincia de Buenos Aires, de los cuales, la gobernadora María Eugenia Vidal utilizará 15 mil millones para cubrir el déficit del año que acaba de terminar, y los 10 mil millones restantes resultan de la condonación de la deuda que mantenía el distrito bonaerense con la Nación.

Ante esta movida hacia el principal distrito poblacional del país, con un alto tufillo electoralista, algunos gobernadores ya comenzaron a mostrar los dientes, y no justamente para dejar expuesta alguna sonrisa. El primero en lanzar reproches fue el chubutense Mario Das Neves, quien advirtió que estas medidas del macrismo tienen que ver con las futuras elecciones, y a raíz de esto, “va a haber un descalabro” por las injusticias que se pueden desencadenar. Otro patagónico, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, pidió que la Nación condone la deuda de 4 mil millones de pesos que tiene dicha provincia con el gobierno central. También Santa Fe puso el grito en el cielo, especialmente porque la Nación viene postergando el pago a esa provincia, que cuenta con un fallo favorable de la CJSN. “Parece que Macri privilegia sus amistades políticas por encima de sus obligaciones reales”, dicen desde el gobierno santafecino.

Dos preguntas se imponen: ¿Se vendrá el efecto cascada, y más provincias pedirán al Presidente el mismo trato que dispensó a Vidal?; ¿Hubiera estado Macri tan condescendiente como lo estuvo con Vidal si el gobernador bonaerense era Aníbal Fernández? Sobre la primera no quedan dudas que todos los mandatarios querrán tener la misma prerrogativa que su par de Buenos Aires. Sobre la segunda incógnita, Aníbal hubiera tenido las mismas chances que Vidal, al igual que Axel Kicilloff de ser el ministro de economía de Cambiemos.

EL DÉFICIT PROVINCIAL: ENTRE LAS DUDAS DEL RADICALISMO Y EL REBOTE DE LA RECESIÓN NACIONAL


Lejos de prestarse a un debate sobre lo que acontece en el ámbito nacional, en donde el Macrismo tiene al endeudamiento como brújula de su política económica, la UCR chaqueña desafió al ejecutivo provincial a que convoque a una Sesión Extraordinaria para explicar porque, pese a contar con más recursos nacionales de lo presupuestado el año pasado, la provincia presenta semejante déficit.

Desde el radicalismo arguyen que la provincia no tiene problemas de Caja, como lo expresara en CHACO DEBATE por Radio Provincia el diputado Livio Gutiérrez, quien insistió en pedir precisiones al ejecutivo chaqueño de porqué, “pese a contar con más recursos nacionales de lo que marcaba el presupuesto 2016, no les alcanzó, y la provincia quedó el año pasado con un déficit de 3 mil millones de pesos”.

El planteo de Gutiérrez es nominalmente cierto, pero realmente falso. El legislador omite en su análisis la evolución de la Coparticipación Federal en términos reales. También le faltó mencionar que el Presupuesto 2016 fue aprobado en el 2015, año que finalizó con una tendencia inflacionaria en baja. O sea, es cierto que la recaudación que se coparticipa aumentó más de los que estaba proyectado en el Presupuesto 2016, pero en realidad ese aumento está 16 puntos debajo de la inflación, hecho que directamente se traslada en términos reales a la baja de la recaudación, y si a eso se le suma que las erogaciones del Estado, esencialmente en cuestiones salariales, aumentaron más de lo que se incrementó la inflación, a partir de ahí se explica cómo se fue conformando el déficit provincial.

En ese camino, el ejecutivo provincial atribuye el déficit financiero de la provincia a la fuerte disminución de los ingresos nacionales (producto de medidas que escapan al alcance de las autoridades provinciales) y también a “la política fiscal que llevó adelante el ejecutivo chaqueño, de carácter contra cíclico, que buscó atenuar los efectos de la recesión de la economía argentina a la que el Chaco, como ninguna provincia, puede eludir”.

El gobierno provincial analizó que la caída en el poder adquisitivo durante el 2016, impactó directamente en los ingresos tributarios de origen nacional, que corresponden a las provincias, y provocó que el Chaco sufra una pérdida de ingresos reales de alrededor de $ 2.264,5 millones entre los meses de enero y octubre de 2016.

“Entre los meses de enero y diciembre de 2016 (diciembre estimado), la tasa anual de incremento de los recursos tributarios de origen nacional promedió un 26,1% (incluyendo la devolución del 3% conforme al acuerdo firmado en la ciudad de Córdoba y ratificado en el orden provincial por Ley 7821) y la tasa de inflación a nivel nacional anualizada alcanzó el 39,8% (debido a los costos de transporte, en la provincia se calcula una inflación anual del 42 %); y esto hizo que la caída promedio en términos reales de los ingresos tributarios de origen nacional haya sido del 13,7 %, algo que no ocurría desde la crisis 2001-2002”, detallaron desde la cartera de Hacienda chaqueña.

¿PREOCUPACIÓN REAL O LA MENTE PUESTA EN LA CARRERA ELECTORAL?

Más allá de las evidentes contradicciones en la que recae la UCR vernácula ante los contrastes que se dan entre Nación y provincia por el tema endeudamiento, y en el caso que la toma de crédito fuera una alternativa recurrente del ejecutivo chaqueño para buscar el equilibrio fiscal, la preocupación de la dirigencia radical es entendible. El dilema pasa por saber si el accionar de la oposición chaqueña está regido por esa cuestión atendible, especialmente porque la provincia durante la gestión del radicalismo tuvo que apelar a los bonos Quebracho al no conseguir acreedores que le sigan prestando, o si sus reclamos están motivados básicamente por el año electoral.

Al respecto, las sospechas se sustentan en la resonante renuncia a la UCR chaqueña que hizo el intendente de Quitilipi Sergio Casalboni. En la carta donde precisa las razones de su alejamiento, el médico quitilipense acusó a dirigentes del centenario partido de querer menguarle gobernabilidad. La deducción lógica que se infiere de esto es: si los dirigentes radicales hicieron lo que denuncia Casalboni, que era un correligionario, ¿qué queda para el gobierno peronista que conduce la provincia? ¡Cuanto peor, mejor!, suele ser una tentación al alcance de la mano opositora a la hora de buscar arrebatarle el poder al oficialismo.

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