Resistencia Chaco
DOMINGO 11 DE DICIEMBRE DE 2016
Premio al ministro de Salud
Reflexion [11/12/16]
Alfredo Zurita
Uno de los sanitaristas más importantes del mundo, dijo el jefe de Gabinete pocos días atrás.
Salud

La Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales ha otorgado su premio anual al ministro nacional de Salud, que los acumula en cantidades. Solo le faltaría el premio Nobel, aunque tiene algo equivalente, su pertenencia a la Academia Nacional de Medicina.

Pero la ciencia y la política son cosas diferentes, y el ministro ha sido uno de los más cuestionados en las últimas semanas por su inoperancia, y se esperaba su relevo en el reciente retiro espiritual del gabinete nacional, aunque fue ratificado, pero no sin costos porque deberá prescindir de algunos de sus colaboradores directos, herencia de cuando fue viceministro de salud durante la presidencia del Dr. Menem, o los que vienen del anterior gobierno nacional, entre ellos los funcionarios que manejaban los programas de vacunaciones y SIDA, que ahora patalean diciendo que son funcionarios técnicos de carrera, aunque todos los nombrados a dedo dicen eso cuando llega un nuevo gobierno y los quieren correr para poner tropa propia.

Aquí los últimos concursos fueron en 1972, hace 44 años, así que no creo que quede ninguno que pueda decir que es de carrera y no entró a dedo.

Destacados académicos como el Dr. Aldo Neri, ex director de la Escuela de Salud Pública de la UBA, la chaqueña Dra. Elsa Moreno, uno de los diez héroes de la salud publica en América Latina según OPS/OMS, el Dr. Ginés González García, fundador y ex rector de la Universidad Isalud han cubierto este cargo en las últimas décadas, sin pena ni gloria y sus ideas quedaron en los libros que escribieron sobre los cambios que eran necesarios sin concreción alguna. El más ambicioso, el Dr. Neri propuso volver al SNIS de Perón del 74, en tanto que el Dr. García, a contrario senso, propuso aplicar las ideas del Banco Mundial, crear un seguro de pobres, y entregar los hospitales a los municipios u organizaciones sociales, en tanto que la Dra. Moreno bregó por la institucionalización y despolitización de la salud pública. Todo quedo en la nada, porque ni los sindicatos quieren saber nada de SNIS, ni los municipios de recibir hospitales, ni la política de directores por concurso.

Con mayor sapiencia el ultimo ministro con cierta continuidad, 2009-2015, que no era académico, sino político común, y empresario aceitunero, se dedicó a incrementar el número de vacunas, sin las ideas grandiosas de sus antecesores, en tanto preparaba su elección como gobernador en 2016, lo que logró, además de la presidencia del Zicosur, que es como un Mercosur del norte. En momentos libres se dedica a los negocios inmobiliarios, cosa difícil para un académico, que ocupa todo su tiempo en la reflexión, o el arte, como el actual ministro nacional, destacado pintor que ofrece un vernissage de sus obras estos días.

Luego de ser ratificado el actual ministro ha declarado que el sistema de salud está en crisis, que llevará muchos años solucionar, y que todo depende de los gobernadores porque el país es federal, y el solo puede aportar ideas, y algunos pocos pesos, los 100 millones que entregó hace pocos días a las provincias del norte para reforzar el control del dengue. Unos 10 pesos por persona en zona de riesgo. No es mucho pero es todo lo que tiene.

Las ideas que puede aportar el ministro son que se haga una factura a cada paciente atendido en un hospital, luego las computadoras verán quien la debería pagar, si una obra social, o el gobierno, pero que solo se pague lo que apruebe una nueva agencia de evaluación, lo demás a cargo del paciente.

Un buen ejemplo de esto lo dio el mismo ministro hace pocos días. No se pagará la vacuna para dengue, porque los grupos técnicos han dicho que no vale la pena, aunque si se la aprueba, cada uno será libre de comprarla y ponerla a sus hijos, pero si se pagará a los varones la vacuna para cáncer de cuello de útero, porque si vale la pena, según los grupos técnicos, ya que previene otras enfermedades en ellos.

Es fácil conseguir grupos técnicos, pero no funcionarios que además de entenderse con los grupos técnicos, conozcan los entresijos de la burocracia para concretar lo que se piensa hacer, porque aún cosas simples como compras pueden estancarse en el papeleo, y por eso con buen tino el ministro de Corrientes se preocupa si con tanto cambio de funcionarios, no se demorará la llegada de las computadoras que permitan facturar todo lo que se haga en los hospitales públicos. Lo que se denomina Cobertura Universal de Salud, como puede verse en el frente del local de la Farmacia de Salud Publica en la Av. Sarmiento al 1.500, y que progresivamente aparecerá en el frente de los hospitales y centros de salud a medida que todos facturen.

Con mayor tino aún, en Chaco se designa a un contador como director del programa nacional médicos comunitarios, para agilizar el envío de fondos, la parte esencial de ese programa, que nació con el propósito de ser un cambio de paradigma, pero terminó pagando vectores, que es como se designa en el argot sanitario a los expertos de control de vectores, es decir ahora los mosquitos del dengue, pero que también sirven para muchas otras cosas en los hospitales. Se los llama ahora expertos, pero persiste el nombre del anterior programa.

En salud lo urgente suele tapar siempre a lo importante, por eso si vuelve a haber epidemia de dengue, ni el premio que acaba de recibir ni sus muchos otros méritos salvarán al ministro de ser optimizado por otro aún mejor, como dice la frase ritual en los discursos de anuncio de nuevos directores de hospital, en los que se agradece la excelente gestión del saliente.

En política nada es seguro, y se comentó mucho que el vicepresidente de Cuba a comienzos de este siglo, un médico, sería el sucesor natural de los Castro, pero no fue así, acusado de traidor fue enviado a un centro de salud, donde se ocupa ahora del control del dengue, algo similar al destino local de los optimizados.

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