Resistencia Chaco
VIERNES 19 DE AGOSTO DE 2016
Viernes 19 de agosto de 2016
La película del médico rural
Reflexion 
Alfredo Zurita
Una película para homenajear a una especialidad en vías de extinción.
Salud

El canal INCAA transmitió ayer el documental “Salud Rural”, del director Darío Doria, que relata la vida cotidiana del Dr. Serrano, un médico rural que ejerce desde hace décadas en un pequeño pueblito cercano a la ciudad de Santa Fe.

El film muestra con claridad porque es tan difícil conseguir ahora médicos rurales, y no lo era en el pasado cuando la medicina no podía curar a nadie, y se limitaba a cuidar y confortar a los pacientes, en tanto que ahora, en el último medio siglo adquirió la capacidad de curar, gracias a los antibióticos y otras tecnologías, así como acrecentó la capacidad de matar, que siempre tuvo, en forma involuntaria, lo que se denomina iatrogenia.

Como en todos los pequeños pueblos del mundo, la población son mayoritariamente ancianos, pues los jóvenes han partido hacia las ciudades, en busca de trabajo, y una vida más ruidosa, y esos ancianos están más allá de las posibilidades de curación, aún de la medicina moderna, afectados por múltiples achaques, a los que el Dr. Serrano cuida y conforta, sobre todo en visitas domiciliarias por las dificultades de movilización de muchos.

“Muchos de estos pacientes podrían volver a sus casas”, me dijo el director del manicomio de Oliva cuando ese hospital decidió devolver al Chaco varios cientos de pacientes, agregando que “sería necesario de todos modos disponer de un médico dispuesto a atender pacientes que ya no se pueden curar, solo pueden ser cuidados”, y finalizó diciendo “aunque esos médicos ya no existen”. Sin embargo yo conocía a uno de esos rara avis, y con su ayuda se pudo montar un programa de atención domiciliaria de pacientes mentales, que describí cuando ese médico falleció, en http://www.datachaco.com/noticias/view/5973/dr-alberto-carsimo-mendoza-in-memoriam

En este panorama, cómo pretender que un joven médico, que sale de los hospitales escuela encandilado por la medicina tipo Dr. House, y el ruido de las discotecas en su vida social, acepte radicarse en un pueblito donde solo se puede cuidar y confortar a ancianos ya incurables?. Solo lo harán rara avis, que habrán ingresado a la carrera por sus costados humanísticos, o por altas remuneraciones, pero que por su juventud tendrán dificultades para comprender a ancianos que podrían ser sus abuelos.

El programa de atención ambulatoria de enfermos mentales al que me réferi párrafos atrás, atrajo la atención de la Organización Mundial de la Salud, y uno de sus expertos vino a conocerlo, trabajando junto al Dr. Mendoza un par de días. Al despedirse me dijo que el programa era extraordinario pero no repetible, puesto que todo dependía de encontrar un médico con ese perfil. Para la OMS por lo tanto carecía de interés.

Acepté la crítica, aunque tiempo después al comentar la anécdota con otro experto de la OMS, me dijo que debía haber respondido que el programa no pretendía resolver los problemas de la salud mental del mundo, sino solo los de un pequeño grupo de pacientes del Chaco.

Esta frase es la clave, no hay soluciones globales para la atención de salud, sino que ellas deben adecuarse localmente. Al iniciar las residencias de medicina rural en el Chaco se decidió que los residentes no fueran formados por especialistas, como se hace habitualmente, repitiendo el modelo de las carreras de medicina, sino por otro médico rural, y en un hospital semirural como era el de Las Breñas. Me he referido también a este médico rural instructor cuando falleció, en http://www.diarionorte.com/article/101082/el-centro-de-salud-del-dr-barberis.

Él fue, quien a los pocos meses de iniciarse la residencia me advirtió que de todos modos el hospital de Las Breñas estaba más cerca de un hospital escuela universitario, que de los pueblitos donde se pensaba destinar a estos médicos, y también quien me comentó, al ser trasladado a un centro de salud de Resistencia, que el perfil epidemiológico de una villa miseria en esta ciudad era muy distinto al que presentaba la población urbana y rural de Las Breñas, de modo que estaba reaprendiendo la medicina.

Son tan raros estos rara avis?, Pienso que no, están entre los postulantes a la carrera de medicina, aunque sucumben ante los exámenes de matemáticas, física y química con que se los selecciona, de modo que los que ingresan están más interesados en la medicina como una tecnología compleja y prestigiosa, que por sus aspectos de cuidado.

“Busco una especialidad que me dé prestigio”, me decía días atrás un médico recién egresado que aún no define su vocación, oscilando entre el trasplante de órganos, y la neurología, es decir entre los Dres. Favaloro y Manes, invitados habituales a la mesa de la Sra. Legrand, que nunca pensaría en invitar a un médico rural para que nos cuente las historias de sus pacientes ancianos incurables, tal como lo hace el Dr. Serrano en esta película.

El último caso del film, un médico anciano con una enfermedad terminal, ejemplifica la otra alternativa sino se dispone de médicos que cuiden y conforten a domicilio. La internación en un geriátrico, donde se los atiborrara de medicamentos y tecnología, en gran parte motivados, como dice una de las hijas al Dr. Serrano, para que amigos y parientes no critiquen que no se hizo todo lo posible.

Me contaba un colega, ex dirigente estudiantil, que al iniciarse la carrera de medicina en la UNNE se pensó en formar un médico adaptado a la región, con mucha población rural, y uno de los candidatos a decano organizador fue el Dr. Gusali Rodríguez, un viejo médico rural de La Verde, de la vieja escuela de cuidar y confortar, pero el movimiento estudiantil rechazó la idea y se puso a una luminaria de la medicina, como el Dr. Nicoletti, cuya estatua puede verse en el contrafrente de la Facultad, y el programa de la Facultad de Medicina de Buenos Aires para formar médicos tan buenos como los de esa gran ciudad. Aún se recuerda al Dr. Nicoletti en la Facultad pues sabía más de cada materia de la carrera que los mismos profesores de cada una de ellas.

El primer trabajo como médico del colega que me conto la anécdota, Dr. Carlos Delgado, fue precisamente en La Verde, con el Dr. Gusali Rodríguez y allí comprendió el error, decidiendo quedarse en un pueblo vecino, La Escondida, como médico rural donde ejerció por décadas, llegando a construir un hospitalito, cuya inauguración me escandalizó. ¿Cómo el ministerio permitía un hospital en un pueblo tan chico? Mi jefe de entonces me dijo que esperar a conocer al Director y único médico. “Es alguien muy especial”, me dijo, y efectivamente lo era.

Creo que las claves de la solución a la falta de médicos en zonas rurales están contenidos en las líneas anteriores, entre ellas buscar esos rara avis entre los estudiantes que quieren ingresar a la carrera, y formarlos tanto en cuidado y confort, como en los aspectos tecnológicos, y esta línea debería sobre todo interesar al PAMI, y no solo a los responsables de organizar la atención médica en zonas rurales.

El tráiler de la película puede verse en https://www.youtube.com/watch?v=yc0ULnDZ7H0

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