Resistencia Chaco
JUEVES 11 DE OCTUBRE DE 2018
Jueves 11 de octubre de 2018
Salud y Leche. El programa “Ola Blanca”
Reflexion 
Alfredo Zurita
En la época de las abuelas, la leche de la vaca era para los terneros.
Salud

Las penurias actuales del ministerio de salud para guardar y distribuir las toneladas de leche en polvo que envía continuamente el gobierno nacional, y que superan toda capacidad logística y de control, me traen a la memoria el programa Ola Blanca, lanzado por el gobierno nacional a inicios de los 70, alarmado por el problema de la desnutrición, por lo que se resolvió cubrir al país con leche en polvo, un tsunami de leche.

Pero apenas se empezó a planificar apareció un problema insalvable. No había suficientes médicos para indicar tanta leche. En esos años la indicación de leche en polvo era el terror de los estudiantes de medicina cuando rendían pediatría. Se le decía al alumno en examen, que calculara cómo alimentar con leche en polvo a un bebe de tantos kg, mezclando leche en polvo, azúcar, agua y aceite. El objetivo era que él bebe recibiera calorías acordes a su peso, con las proporciones correctas de proteínas, azúcares y grasas. Se daban dos horas de tiempo para resolver el caso, pero por más cálculos que uno hiciera en esas dos horas, siempre sobraba o faltaba una caloría por aquí, un gramo de proteína, o grasa, o azúcar por allá, y los profesores eran estrictos. Lo justo, ni más, ni menos. En forma más o menos velada se nos transmitía el mensaje de que la lactancia artificial era tan buena, o mejor, que la leche materna, siempre que el cálculo fuera exacto.

Ante el dilema de abandonar la iniciativa se reunio a los 7 profesores de pediatría que había en el país en otras tantas carreras, (son 50 actualmente), y se les planteó el problema. Después de una semana de deliberaciones encontraron la solución. Tanto de leche en polvo, tanto de agua, tanto de azúcar y tanta de aceite. Agitar y servir. No era necesario médico alguno, un auxiliar de enfermería lo podía hacer.

Tanta sencillez, después de los sudores del examen hizo que en la ‘primera oportunidad consultara con mi profesor de pediatría, que lógicamente había sido uno de los 7. No morirían niños por esta forma de indicar leche al voleo? El profesor sonrió, y dijo que no, en el 99 % de los casos los bebes tolerarían perfectamente esta fórmula estándar, y solo en algunos pocos casos serían necesarios los cálculos aprendidos.

Luego encontré exageraciones similares, una de las cuales fue el diagnóstico de la tuberculosis, tan complicado, que teníamos una materia para esa sola enfermedad. Se radiografiaba el tórax del paciente de frente y perfil, y por cientos de horas se nos enseñaba a localizar en esas manchas grises donde estaban las lesiones, imaginando estereoscópicamente con las dos radiografías el interior del tórax. Estudios de la OMS mostraron que era mucho más fácil y seguro estudiar el catarro del paciente al microscopio, algo que un auxiliar podía aprender en pocos días, y dejar las radiografías para casos muy especiales. La materia aguantó pero a la larga desapareció del programa. Para algo tan sencillo no era necesaria una materia entera.

Pero volvamos a la leche en polvo, en 1974 un grupo de especialistas en nutrición acusa a la multinacional Nestlé, la principal productora de leche en polvo del mundo, de favorecer las muertes infantiles, regalando leche en polvo a mujeres pobres, que luego demandarán a los gobiernos comprarla para entregárselas gratuitamente, compitiendo con la lactancia materna. El libro “The Baby Killer” se difunde rápidamente, y Nestlé demanda a los autores por difamación. Después de algunos años los autores son condenados a una multa simbólica de un franco suizo, pero el daño ya está hecho, y la Organización Mundial debe enfatizar que el mejor alimento para los niños es la leche de su madre, y no leches en polvo.

Una resolución al respecto de la OMS es aprobada por todos los países, salvo Suiza, sede de Nestlé, y Estados Unidos, el principal accionista.

Porque tanta leche en polvo? En esos años las campañas de vacunación hacían furor, la viruela está a punto de ser erradicada, y la polio, el tétanos, la tos convulsa y la difteria, y luego el sarampión están siendo controlados. Repartir leche en polvo es el “gancho” para que las madres traigan los chicos a vacunar, y la demanda de “control de niño sano”, un tótem de la salud pública se cae cuando no hay leche en los centros de salud. Se supone que si se deja de repartir leche en polvo las madres no traerán los niños a vacunación y control.

Del mismo modo que los estudios están mostrando que tanta cesárea está modificando las caderas de las mujeres, porque ahora no es necesario que sean anchas, para que la cabeza del bebe pase, parecería que ya las mamas no producen leche, y son necesarias tantas toneladas de leche. La lactancia materna está en desuso, los niños son lactados algunos pocos meses en el mejor de los casos, y ya nadie habla de leche en polvo a secas. La industria ofrece ahora cientos de leches “maternizadas”, mucho más caras que la leche común, que junto con los costosos pañales descartables convierten la crianza de un hijo en una inversión millonaria, porque aquello de que los hijos vienen con un pan bajo el brazo, ya pasó de moda, ya que el mismo pan esta tan caro, que ni las cigüeñas lo pueden costear.

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