Resistencia Chaco
LUNES 16 DE ABRIL DE 2018
Lunes 16 de abril de 2018
Armas químicas y Cáncer
Reflexion 
Alfredo Zurita
Estoy en quimio, frase terrible que indica tratamiento del cáncer.
Salud

Tres potencias occidentales han atacado Siria el viernes pasado, tratando de destruir centros de investigación y almacenamiento de armas químicas, que el presidente de ese país, un médico oculista, usó días pasados contra una población de su país, así como en otras ocasiones.

El presidente sirio, y su aliado, Rusia, han dicho que esto es solo un montaje para encubrir el ataque, y que no es cierto, pero los Médicos Sin Fronteras, los únicos que están operando en las zonas de guerra en Siria, vienen denunciando uno de armas químicas desde hace varios años, así que podría ser cierto. En la guerra como en la política, la publicidad engañosa es tanto, o más importante aún que las balas. El caso del ARA San Juan como ejemplo reciente.

Las armas químicas fueron usadas por primera vez por los alemanes en la Primera Guerra Mundial contra los ingleses, en la ciudad de Ypres, Bélgica, y esto dió el nombre al gas utilizado, la iperita.

El efecto fue tan desastroso, que se hicieron convenios prohibiendo usarlas en el futuro, pero todas las potencias las fabricaron y al iniciarse la Segunda, los yanquis llevaron en secreto varias toneladas en un barco que quedó anclado en un puerto italiano. Si los alemanes las volvían a usar, ellos también las usarían. El barco voló durante un bombardeo y el gas se esparció, causando los mismos efectos que en Ypres.

Pero los estudios sobre los afectados mostraron que la iperita mataba la medula ósea, donde se forman los glóbulos de la sangre, y alguien pensó que se la podría usar para curar la leucemia, una forma de cáncer caracterizada por crecimiento desmesurado de los glóbulos blancos, que además tenía la ventaja de que el efecto se podía medir contando los glóbulos blancos.

Ese fue el primer medicamento para tratar el cáncer, y de allí se derivaron muchos otros, cada vez menos efectivos y más caros, pero una de las pocas esperanzas que tiene el enfermo de cáncer.

Las llamadas “vacunas” para el cáncer, aún están en etapa experimental, y el gobierno el año pasado premia como el mejor científico nacional a un bioquímico cordobés que se ocupa del tema.Una farmacéutica yanki averiguará si lo del cordobés es útil.Si lo es se compartirán ganancias.

Las guerras son los momentos que más hacen avanzar la ciencia y la medicina, porque hay plata en abundancia para investigar cómo matar, y evitar que lo maten a uno.

Ese afán por matar permitió desarrollar la bomba atómica, que lanzada sobre ciudades japonesas permitió saber que las radiaciones causan cáncer, estudiando a los sobrevivientes, y también que las radiaciones pueden usarse para tratar el cáncer. Todo es una cuestión de dosis como en cualquier medicamento.

Dado que las radiaciones pueden causar cáncer esto aconseja limitar el uso de las mamografías, así como tomografías computadas, que irradian cien veces más que una radiografía convencional.

Otro ejemplo de los beneficios de las guerras se vió durante la epidemia de Ebola de 2014, se sabía de esta enfermedad, pero como una rareza, así que la epidemia sorprendió. Como tratar los enfermos? Enseguida aparecieron los militares chinos, rusos y yanquis ofreciendo tratamientos.

Habían estado investigando en secreto la enfermedad para usarla en guerra bacteriológica, así como tratamientos para ella, en caso de que el enemigo la usara. Pero el Ebola es poco contagioso, así que no serviría para una guerra, aunque sí la viruela, muy contagiosa y con alta mortalidad, por lo que el rumor de que reservas de virus viruela habían caído en manos de terroristas preocupó algunos años, haciendo pensar en reanudar la vacunación antivariólica suspendida desde 1980 al haberse erradicado la enfermedad. La única hasta ahora, y las esperanzas de hacerlo con la polio se alejan porque la guerra en Siria impide vacunar a los niños, y la enfermedad ha reaparecido.

Matar obsesiona al hombre, es la única especie animal que lo hace con su propia especie, y por eso se desarrollaron la ciencia y la medicina, y Alejandro el gran general griego, fue discípulo de Aristóteles, un gran filósofo y médico, y fundador de la ciencia, inventor de una frase que muchos usarían después, de que la realidad es la única verdad. Las enseñanzas de Aristóteles inspiraron a Alejandro para crear nuevas armas y formas de guerra, aunque no de medicina, y murió, quizás envenenado, o de pancreatitis, a los 33 años.

Tampoco olvidemos a Leonardo da Vinci, gran artista, anatomista y creador de nuevas armas de guerra como el tanque y el submarino. Los ricos de la época le pagaban por ambas cosas.

El recientemente fallecido Stephen Hawkins, postuló en alguna oportunidad, que si las cosas seguían así, este afán de matar, destruiría a la humanidad, y recomendó usar ingeniería genética para cambiar al ADN del hombre, pensando que habría algún gene de la agresión responsable de la misma.

Estudios muy recientes han mostrado guerras civiles entre chimpancés, algo que se pensaba no ocurría, aunque los bombos, parientes muy próximos de los chimpancés, son monos que nunca hacen la guerra, puesto que pasan todo el tiempo ocupados en el sexo.

La causa de la guerra civil entre chimpancés parece haber sido un exceso de machos con relación a las hembras disponibles. En el caso de los bonobos esto no ocurre porque hacen sexo homosexual con tanto entusiasmo como el heterosexual.

Quizás todo sea cuestión de sacar de nuestro ADN los genes de chimpancé que aún tenemos, y colocar de bonobos, sin olvidar que el SIDA nos llegó de ellos, que lo tenían como una enfermedad inofensiva hasta que pasó al hombre de manera accidental, pero con buenos condones todo se puede prevenir, y de paso los embarazos no deseados, evitando abortos y leyes al respecto.

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