Resistencia Chaco
MIERCOLES 14 DE MARZO DE 2018
Enfermería. Eje de la salud
Reflexion [14/03/18]
Alfredo Zurita
Se cree que el eje es el médico, pero parece que no es así.
Salud

Con lucidos actos en Londres y Ginebra, y la presencia de reinas y primeras damas, así como el director de la Organización Mundial de la Salud, OMS, se ha iniciado una campaña para realzar el status de la enfermería, un oficio y profesión, típicamente femenina, con antecedentes religiosos, que casi nadie quiere estudiar, dados los bajos salarios, y el escaso status.

Según la OMS faltan en el mundo 9 millones de enfermeras y si vemos cifras recientes de la UNNE esto seguirá así, porque medicina es la carrera con más inscriptos, 1500, en tanto que enfermería solo registro 200 postulantes. Situación similar ocurre en las demás universidades del país, de modo que la situación de déficit persistirá, llevando a un sistema de salud de puro doctor.

Lógicamente mecanismos explícitos o encubiertos de restricción al ingreso reducirán el número de postulantes en medicina, pero aun así superaran a las ingresantes de enfermería, cuando las necesidades hablan de disponer de al menos de cuatro enfermeras por cada médico.

Bajo status y bajo salarios se combinan para reducir el interés en ser enfermera, aunque el perfil epidemiológico actual, de enfermedades crónicas, requiere cada vez más de enfermeras, y cuidadores de pacientes, que de médicos, y por ello en los países desarrollados se han tomado muchas medidas para realzar la carrera, incluyendo Facultades propias, para eliminar la subordinación a Medicina, y estudios de posgrado que incluyen doctorados, ya presentes en algunas universidades argentinas, que llevarán en poco tiempo más a disponer de enfermeras doctoras, cuya disposición para asear a los pacientes, y otras tareas desagradables de la enfermería, que siempre se evitan al médico, puede ser reducida.

Dado el gran déficit de enfermería ellas son reemplazadas por empíricas, auxiliares, y egresadas de instituciones no universitarias, con probables consecuencias sobre la calidad de atención, destacando que varias investigaciones han evidenciado la mayor importancia de la enfermería sobre los médicos, en la sobrevida de los pacientes hospitalizados, y como sabe cualquiera que haya tenido familiares hospitalizados, la disponibilidad de enfermería es mínima, el doble trabajo muy generalizado, y por tanto los errores de diverso tipo comunes, en personar siempre agotado. Diversos estudios han indicado asimismo que el lavado de manos se cumple escasamente, fuente de infecciones hospitalarias, tampoco entre médicos, pero más necesario en enfermería, más en contacto con el paciente. El precio en Argentina son 50 muertes por día, por infecciones nosocomiales.

Con algo de estupor he visto sistemas de salud semiprivatizados donde se paga presentismo al personal de enfermería, de modo que van a trabajar, aún enfermos, para no perderlo, contagiando de paso, en caso de gripes y otras transmisibles.

La formación de la enfermera es costosa, porque exige mucha práctica, menos necesaria en el medico, que la adquirirá en la residencia. Mucha práctica exige muchos docentes, y también pacientes para practicar, y por esta razón hay mucha formación de enfermería, universitaria y no universitaria, que se limita a clases teóricas, que luego en el trabajo deberá competir con personal empírico no titulado, pero de larga experiencia, llevando a la enfermera a preferir el trabajo burocrático, o de prevención, al de la asistencia de pacientes, lo más pesado.

Mejorar el status de enfermería y la disponibilidad es costoso, y el financiamiento de la salud cada vez más precario, aquí y en todo el mundo, así que es un poco la cuadratura del círculo.

¨Por ahora muchos países resuelven el problema importando enfermería de sus ex colonias, sudacas en el caso de España, en especial ecuatorianas y bolivianas, y las paradas de buses en Madrid siempre tienen avisos de ”sra ecuatoriana o boliviana, se ofrece para cuidar ancianos”, También he visto esto en sanatorios vip de Buenos Aires.

En 1974 el decano de medicina de Buenos Aires tuvo una idea brillante, enfrentado al problema de liberar el ingreso en medicina, y sabiendo que la mayoría de los postulantes desertaría a los pocos años, propuso unificar las carreras, convirtiendo a enfermería en un título intermedio de medicina. De ese modo los que dejaran a los pocos años tendrían un título con salida laboral, y se paliaría el déficit de enfermería. No pudo aplicar su idea, por la oposición de los padres, aunque se les explicó que tendrían dos títulos. No querían eso, solo uno, el de médico, al que popularmente se llama doctor, considerando que un título adicional de enfermería solo desacreditaría el de doctor.

En mi lejano servicio en un hospital militar, los medicos eran todos oficiales, en tanto que los enfermeros suboficiales, lo cual dejaba claro las jerarquías, salvo en el caso de los soldados estudiantes de medicina, a los que los medicos de guardia dejaban a cargo cuando hacían alguna escapada a su consulta privada. Ahora con soldados mujeres, hay también enfermeras oficiales, y he visto algún caso de relación entre medico de menor rango, con enfermera que lo supera, que muestra que “medico mata enfermera; aunque ella sea coronel”, del mismo modo que en mi servicio “estudiante de medicina mataba enfermero aunque fuera sargento”.

Es claro que la ola feminista puede favorecer la elevación del status de enfermería, pero como los medicos son ahora mayoritariamente mujeres, aquí y en casi todo el mundo, esto puede traer divisiones internas en el movimiento feminista, de tipo clasista. Por otra parte los varones que estudian enfermería aumenta, haciendo prever un futuro de doctora y enfermero.

x